Soluciones
Vende servicios
El que pregunta el precio quiere probar. Lo que cierra es la clase agendada.
Contestar el precio y esperar es perder al que preguntó. La conversión no está en el número: está en salir de la charla con día y horario anotados.
El plan que le sirve, no la lista de cuatro
Libre, tres veces por semana o clases sueltas dependen de cuántos días puede ir. El agente pregunta eso primero y recomienda uno solo.
La clase de prueba, con día y hora
Contra la grilla real y con cupo. Una prueba agendada convierte muchísimo más que un “vení cuando quieras”, que no se cumple nunca.
El que dejó de venir, antes de que se dé de baja
La baja no se decide el día que rebota el débito: se decide tres semanas antes, cuando dejó de aparecer. El agente le escribe ahí.