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Cuando pisan el salón ya preguntaron el precio, la cuota y si tomás el usado.
La decisión empieza en el teléfono y sigue en la concesionaria. Lo que se contesta mal en ese primer mensaje es lo que hace que la visita no ocurra.
La unidad puntual, no la gama
Versión, color y si está disponible o es a pedido. “Tenemos ese modelo” no dice nada cuando el que pregunta quiere el gris con caja automática.
La cuota, que es lo que se compara
Anticipo y cuota, no sólo el precio de lista. Nadie decide un auto por el precio total: decide por lo que le entra por mes.
El usado, encaminado antes de la visita
Año, modelo y kilómetros salen de la conversación. El tasador llega con los datos y la visita se usa para cerrar, no para empezar.